lunes, 12 de marzo de 2012

Cuidados para el cuidador

La definición más común en México, cuando se habla de la tercera edad, corresponde a la población de 60 años o más. Sin embargo, esta definición, casi siempre viene acompañada por connotaciones negativas. Al considerarse como la etapa de la vejez, tiende a encasillarse en estereotipos. Personas enfermas, independientes, poco tolerantes, achacosas, delicadas, etc.

A lo que generalmente tratamos de darle la vuelta y presentar el otro punto de vista. Y así es como regularmente les damos consejos sobre cómo atender y mejorar el cuidado de nuestros adultos mayores para mejor su calidad de vida. Que si bien hay una infinidad de temas que podríamos abordar, estamos tan ensimismados en nuestra tarea de cuidadores, dando consejos, preparándonos, capacitándonos, buscando nuevas tácticas y recursos para el bienestar de nuestros mayores que hacemos caso omiso de todas nuestras recomendaciones.

¿Y qué pasa con la salud del cuidador? 

¿Cuáles son los cuidados que debe tener el cuidador? 

En la actualidad el tema de la vejez y sus cuidados están tomando mayor importancia, pero pocas veces nos preocupamos del cuidador. Por ello queremos recordar al cuidador que debe cuidarse a sí mismo para mantener su propia salud y bienestar por el bien de la persona que cuida.

Designando al cuidador

Por lo general la tarea de cuidar al adulto mayor es asumida por un familiar cercano, pero en especial por las mujeres. En la mayoría de los casos la responsabilidad recae en quien permanece más tiempo en el hogar. De esta forma, la persona sin habérselo propuesto se ve en la obligación de asumir el rol de cuidador, esto sin contar con la preparación necesaria para hacerlo, situación que puede provocar diversos cambios en su vida, con el consiguiente riesgo de perder el equilibrio físico y psíquico.

Cuidar a un adulto mayor puede ser una tarea hermosa, pero también muy desgastante, especialmente si sufre de algún padecimiento crónico-degenerativo. Esta labor requiere de mucha paciencia y también de un aprendizaje especial. Lo que en ocasiones supondrá renunciar a otras actividades y lo harán sentirse presionado y muy estresado.

En base a diversos estudios, se estima que un cuidador trabaja 60 horas a la semana. En muchas ocasiones, conforme pasa el tiempo, el cuidar se vuelve la única labor. Lo que imposibilita mantener relaciones sociales y continuar con el desarrollo personal.  

El estrés del cuidador además del aislamiento empieza por manifestarse en la despreocupación por la persona. Y es muy común ver que los cuidadores tienen más enfermedades, mala alimentación y menos cuidados que sus pacientes.


Señales de alerta para el cuidador

* Problemas de sueño.
* Pérdida de energía, fatiga crónica, sensación de cansancio             
  continuo, etc.

* Consumo excesivo de bebidas con cafeína, alcohol o tabaco.

* Aislamiento.







  excesivo de pastillas para dormir u otros medicamentos.

* Problemas físicos: palpitaciones, temblor de manos, molestias   
  digestivas.

* Problemas de memoria y dificultad para concentrarse.

* Menor interés por actividades y personas que anteriormente eran 
  objeto de  interés.

* Aumento o disminución del apetito.

* Actos rutinarios repetitivos como, por ejemplo, limpiar continuamente.

* Enojarse fácilmente.

* Dar demasiada importancia a pequeños detalles.

* Cambios frecuentes de humor o de estado de ánimo.

* Propensión a sufrir accidentes.

* Dificultad para superar situaciones de depresión o nerviosismo.

* No admitir la existencia de síntomas físicos o psicológicos que se justifican
  mediante otras causas ajenas al cuidado.

* Tratar a otras personas de la familia de forma menos considerada que
   habitualmente.

Derechos del cuidador

Para cuidarse a sí mismo, el cuidador debe pedir ayuda y buscar apoyo en los profesionales, familiares y amigos. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, es una excelente forma de cuidar.

El cuidador tiene que poner límite a la cantidad de cuidado, es decir, aprender a delegar, saber decir que no, hábitos saludables, controlar el estrés y los sentimientos negativos.

El cuidador principal debe tener sus días de descanso y alivio de la tarea. Asimismo, las personas encargadas de esta labor deben asumir sin culpa esos descansos.


Las necesidades del cuidador son tan importantes como las del resto y por atenderlas no deben sentir ningún tipo de culpabilidad.


Planificar a mediano y largo plazo

Saber planificar nuestro tiempo y anticiparnos a lo que vendrá es la estrategia más recomendable para evitar sorpresas.

El primer paso debería ser conocer la evolución de la enfermedad de la persona de la que cuidamos para poder hacernos una idea de las necesidades y circunstancias que nos vamos a ir encontrando en el camino.

A partir de ahí organizar cómo se va a plantear el cuidado, entre quiénes, cómo y cuando.

Por último, conocer los recursos de los que disponemos municipales, privados, sociales, educativos, comunitarios, etc.

Afortunadamente hoy en día existen muchas alternativas para el cuidado del adulto mayor, con profesionales en el área que nos ayudarán y/o facilitarán nuestra labor como cuidadores, ofreciendo una amplia gama de opciones tanto para el cuidador como para el paciente.


     Para el adulto mayor, el mayor cuidado.

    Residencia Geriátrica Santa Elena
     www.casadereposo.com.mx 
      informes@casadereposo.com.mx

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