Al referirnos a la tercera
edad, muy a menudo solemos describirla como una época de reflexión y de
oportunidades para hacer cosas que quedaron postergadas mientras cuidaban de los
hijos, se dedicaban al trabajo, etc.Lamentablemente, el proceso de envejecimiento no es siempre tan idílico. Al llegar a la tercera edad comúnmente se sufren de trastornos médicos crónicos y debilitantes, de pérdida de amigos y seres queridos; además de impedimentos para participar en actividades que antes se disfrutaban, lo que resulta una carga muy pesada para el bienestar emocional de una persona que se acerca a la tercera edad.
En esta etapa también pueden sentir una pérdida de control sobre su vida debido a problemas con la vista, pérdida auditiva y otros cambios físicos. Estos y otros asuntos suelen dejar emociones negativas como la tristeza, la ansiedad, la soledad y la baja autoestima, que a su vez conducen al aislamiento social y la apatía.
Dentro de los trastornos psicopatológicos del adulto mayor, los más frecuentes son los trastornos emocionales: ansiedad y depresión.
La estimación de las alteraciones depresivas entre pacientes entre los 65 y 100 años, se estima en 4.4% en mujeres y en 2.7% en hombres.
A pesar de estas cifras, a menudo la depresión en los adultos mayores no es diagnosticada o es medicada en forma insuficiente.
Características de la depresión en la tercera edad
- Menor presencia de síntomas psíquicos como la tristeza y mayor presencia de síntomas corporales.
- La tristeza y el bajo estado de ánimo pueden manifestarse en el adulto mayor como apatía y retracción y pueden ser predominantes quejas somáticas que obligan a realizar pruebas en busca de otras enfermedades. A veces estos síntomas corporales se vuelven verdaderos cuadros hipocondríacos con temores y preocupaciones excesivas.
- Pérdida de peso por falta de apetito, insomnio o aparición de ideas delirantes y en los cuadros graves verdaderos cuadros psicóticos.
- Consumo no prescrito de fármacos para tratar sus enfermedades pero que pueden inducir la aparición de depresión días o semanas después de su uso. Entre estos están medicamentos como corticoides, antiparkinsonianos, algunos antihipertensivos, etc.
- En la depresión grave deseos de no seguir viviendo.
- En ocasiones la depresión se presenta como deterioro cognitivo, es decir como un menor rendimiento intelectual con quejas de pérdida de memoria.
¿Cómo combatir la depresión?
Si bien envejecer es una parte inevitable de la
vida, la depresión no debe formar parte de ella. Los especialistas coinciden en
que el reconocimiento, el diagnóstico y el tratamiento temprano pueden
contrarrestar y prevenir las consecuencias emocionales y físicas de la
depresión.
- Sea consciente de las limitaciones físicas. Promueva la consulta médica antes de hacer cambios en la dieta o emprender una nueva actividad que pueda estresar su resistencia.
- Respete las preferencias individuales. Los adultos mayores tienden a aceptar con mayor dificultad los cambios de estilo de vida y pueden ser reacias a adoptar nuevos hábitos o a hacer cosas que otras personas de su edad disfrutan mucho.
- Un psicólogo que se especialice en problemas de la tercera edad puede ayudar a desarrollar una estrategia individual para combatir la depresión.
- Sea diplomático. Una persona mayor con una autoestima frágil puede interpretar expresiones de aliento y estimulo bien intencionadas como una prueba más del deterioro de su estado.
- Finalmente sugerimos siempre la asistencia de un especialista que ayude a sus amigos y familiares a desarrollar tácticas positivas para lidiar con estos y otros problemas delicados que se presentarán en esta etapa de la vida de nuestro familiar.

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